Informe Exclusivo: Cotos de caza, plagas y la denuncia de protección política

Entre Ríos avanza con la reglamentación de la caza de jabalíes y ciervos axis, pero ambientalistas cuestionan que se pretenda combatir el problema con la misma actividad que contribuyó a generarlo. Denuncian falta de controles estatales, vínculos con los cotos privados y proponen métodos alternativos de captura.

La reglamentación de la Ley Provincial N.º 11.184, que declara plagas al jabalí, al chancho asilvestrado (el que volvió a vivir en estado salvaje) y al ciervo axis en todo el territorio entrerriano, avanza, aunque todavía no fue firmada. En Colonia El Solar, departamento La Paz, se realizó un encuentro con el salón comunal colmado, donde funcionarios provinciales informaron que el texto reglamentario está muy avanzado y a la espera de la firma del gobernador Rogelio Frigerio.

La reunión fue encabezada por el presidente de la Filial El Solar-Colonia Bertozzi de la Federación Agraria, José María Varangot; el secretario de Finanzas de FAA y vicepresidente de la Filial Bovril, Sebastián Klug; el titular de la Comuna, Christian Schreiner; y el secretario de Agricultura, Raúl Boc-Ho.

También participaron representantes de municipios y comunas cercanas, productores y asociaciones de cazadores. Según se informó, no hubo acuerdo total sobre algunos puntos específicos, aunque todos coincidieron en la necesidad de sancionar la reglamentación a la brevedad. Si fueran necesarios ajustes, podrían realizarse posteriormente mediante las herramientas disponibles en la Secretaría de Agricultura.

Ley 11.184: qué establece sobre la caza de jabalíes y ciervos axis

La Ley N.º 11.184, titulada «Autorización de caza», fue sancionada por la Legislatura el 26 de diciembre de 2024, promulgada el 31 de enero de 2025 y publicada en el Boletín Oficial el 7 de febrero de 2025.

La norma declara plagas al jabalí, al chancho asilvestrado y al ciervo axis debido a los graves daños que ocasionan. Además, autoriza su caza controlada para limitar la cantidad de animales y reducir los perjuicios.

La ley delega en el Ministerio de Desarrollo Económico la reglamentación de las licencias y los permisos de caza, las zonas habilitadas, las temporadas y los cupos, bajo un esquema de control y supervisión.

También establece que el organismo debe trabajar junto a instituciones nacionales y provinciales, federaciones, entidades privadas y especialistas en fauna. A su vez, ordena desarrollar una campaña de educación y concientización.

Un aspecto central es que la reglamentación debe proteger el ambiente y la fauna local, evitando que la caza afecte a especies protegidas o en peligro de extinción.

Además, dispone que el Ejecutivo coordine una estrategia provincial alineada con la Estrategia Nacional de Especies Exóticas Invasoras de 2017 y las recomendaciones del INTA.

El artículo 7 establecía un plazo de 90 días desde la promulgación para reglamentar la norma. Ese plazo se encuentra ampliamente vencido.


App La Esmeralda

Exclusiva: una aplicación permite monitorear la caza de jabalíes y ciervos axis

En exclusiva para Demo Comunicación, el ingeniero Julián Sabattini, del Área Natural Protegida La Esmeralda, junto con Ignacio Sabattini y el investigador Norberto Muzzachiodi, de la Universidad Nacional del Litoral, presentó una herramienta de monitoreo que incorpora la participación de los propios cazadores.

Se trata de una aplicación para celulares que funciona sin conexión a internet y permite que cazadores deportivos y aficionados registren información sobre los animales capturados.

Entre los datos que se pueden cargar figuran la especie, el sexo, las medidas, el peso, el estado físico, la ubicación aproximada y una fotografía del ejemplar.

El sistema fue diseñado para preservar el anonimato: no requiere un registro personal y la ubicación se difumina dentro de un radio de cinco kilómetros. Cuando el dispositivo recupera la conexión a internet, los datos se envían a una base central.

En funcionamiento desde septiembre de 2026 con cazadores profesionales, la aplicación ya reúne más de 170 registros de ciervo axis y jabalí con información geográfica.

Estos datos permiten estimar cuántos animales fueron retirados y conocer la intensidad de la actividad de caza en cada zona.

Sus autores sostienen que se trata de un modelo económico, que puede ser adoptado por otras reservas privadas y que sirve como base para desarrollar un plan de manejo. El argumento es que el Estado, por sí solo, no logra reunir toda la información de campo necesaria para dimensionar y controlar el problema.


Ciervos Axis 

Ciervo axis en Entre Ríos: está presente en los 17 departamentos

Un estudio científico publicado por Muzzachiodi y Sabattini recopila 412 registros de ciervo axis en la provincia entre 2005 y 2025. La investigación concluye que la especie está presente en los 17 departamentos entrerrianos, incluidas numerosas áreas naturales protegidas y zonas cercanas a las ciudades.

Los autores advierten que las estrategias de control utilizadas hasta el momento, entre ellas la caza deportiva, no consiguieron reducir significativamente la cantidad de animales ni frenar su expansión.

También señalan que la erradicación completa es actualmente poco viable desde el punto de vista técnico. Por eso, consideran que el objetivo realista es reducir la población y evitar que llegue a nuevas zonas ambientalmente sensibles.

Según los productores, las pérdidas en la producción rondan entre el 5 y el 8% anual.

A los perjuicios económicos y ambientales se suma el riesgo para la población. La presencia de estos animales en rutas, caminos vecinales y zonas urbanas provocó siniestros viales con personas heridas y pérdidas materiales, además de episodios registrados en comercios y calles de distintas localidades.


Jabalíes en campos entrerrianos

Cotos de caza: el origen de la expansión del ciervo axis en Entre Ríos

La discusión sobre la reglamentación de la caza tiene un punto central que excede el control de las especies declaradas plaga: el origen del problema y la responsabilidad de los establecimientos que contribuyeron a introducirlas en la provincia.

La caza controlada que habilita la Ley 11.184 apunta a frenar el crecimiento de especies que ya están instaladas en el territorio. Sin embargo, según la investigación científica, el ciervo axis llegó a Entre Ríos a través de cotos de caza que lo introdujeron para la actividad deportiva desde las décadas de 1970 y 1980.

El escape o abandono de esos establecimientos constituye una de las tres grandes fuentes de dispersión identificadas por los investigadores.

Los autores también señalan que la denominada «conservación» por parte de algunos particulares y la falta de controles estatales durante más de 20 años facilitaron la expansión de la especie por toda la provincia. Por eso, reclaman evitar nuevos escapes y traslados de animales.

En este contexto, los cuestionamientos apuntan a que los mismos cotos privados que participaron en la introducción y dispersión de estas especies continúan sin controles ni regulaciones eficaces.


Gabriel Bonomi – Director CEYDAS

Gabriel Bonomi: «Sería ingenuo pensar que la misma actividad que generó el problema sea la que lo solucione»

En declaraciones a Demo Comunicación, Gabriel Bonomi, docente e integrante del Centro para el Estudio y Defensa de las Aves Silvestres (CEYDAS), cuestionó la decisión de habilitar la caza de especies exóticas invasoras. Sostuvo que esa política puede favorecer la proliferación de los cotos privados y planteó que existen métodos alternativos menos perjudiciales para el ambiente.

«Nosotros no estamos de acuerdo con que se autorice la caza de especies exóticas invasoras como el ciervo axis, el antílope y el chancho, porque, por un lado, esto fomenta la proliferación de los cotos de caza, que son básicamente los que introdujeron estas especies exóticas invasoras en la provincia de Entre Ríos», afirmó.

En ese sentido, cuestionó que se pretenda resolver el problema mediante la misma actividad que, según su planteo, contribuyó a generarlo.

«Sería demasiado ingenuo pensar que la misma actividad que generó semejante problema sea la misma que lo solucione. No, para nada. Todo lo contrario», expresó.

Bonomi también propuso una alternativa a la caza deportiva: la captura de los animales mediante jaulas trampa. Consideró que este método permitiría reducir el impacto sobre los ejemplares y evitar las consecuencias ambientales que atribuye a los disparos.

«Existe una alternativa mucho más eficaz y menos cruel, menos violenta que la caza, que es la captura a través de jaulas trampa», sostuvo.

El ambientalista explicó que la persecución y los disparos generan estrés en los animales y afectan también a otras especies que habitan los mismos ambientes.

«El impacto de la caza no solo afecta a las especies exóticas invasoras, sino a todo el ecosistema. Los balazos, los disparos y los ruidos que generan provocan el ausentamiento de las especies autóctonas», advirtió.

Según explicó, el ruido puede provocar que aves y otros animales abandonen sus refugios, madrigueras y nidos, incluso cuando tienen huevos o pichones.

«Muchas veces están con pichones o con huevos porque justamente se ven espantados por el ruido que provocan los disparos», agregó.


Ciervo Colorado 

Denuncian falta de controles y cuestionan a la Dirección de Fiscalización

Otro de los cuestionamientos de Bonomi apunta a la capacidad y el desempeño de los organismos provinciales encargados de controlar la actividad cinegética y proteger los recursos naturales.

El integrante de CEYDAS denunció una «absoluta falta de control» por parte de los organismos estatales y puso como ejemplo una situación que involucra a la Dirección de Fiscalización y Recursos Naturales.

Según su relato, el director del organismo, Mario Zárate, habría autorizado el ingreso de ciervo colorado a un coto de caza de Entre Ríos que ni siquiera estaba habilitado para la modalidad de caza mayor. Bonomi señaló que se trata de otra especie exótica invasora que puede generar perjuicios ambientales y productivos.

«El propio director de Fiscalización y Recursos Naturales autorizó el ingreso de ciervo colorado a un coto de caza que ni siquiera estaba habilitado para caza mayor. Es una especie que ni siquiera está habilitada para la provincia. Es una triple falta», denunció.

Para Bonomi, el episodio expone una contradicción en la política provincial: mientras el Estado busca implementar mecanismos para controlar las especies exóticas invasoras, existirían autorizaciones oficiales que permitirían el ingreso de nuevos ejemplares.

«Esto habla no solo de una falta de fiscalización y de control, sino también de una situación muy irregular», manifestó.

Y planteó una contradicción que considera central en el debate: «Levanta serias sospechas acerca de estas intenciones del Estado de decir: “Salgo a controlar las especies exóticas invasoras”, cuando es el mismo Estado el que autoriza que estas especies ingresen».

El ambientalista consideró que la situación debería ser examinada por especialistas y por la Justicia, al entender que podría configurar un incumplimiento de los deberes de funcionario público.

«Creo que esta es una cuestión que debería ser analizada no solo por los especialistas, sino también por la Justicia, porque podría considerarse incumplimiento de los deberes de funcionario público», sostuvo.

Bonomi remarco que la autorización por parte del estado a un ingreso «ilegal» viola el artículo 83 de la Constitución Provincial

Finalmente, expresó sus reparos sobre la capacidad de los organismos provinciales para garantizar una política efectiva de protección ambiental.


Allanamiento del galpón de la empresa De Bernardis Hunting en Gualeguaychú. El coto estaba operando ilegalmente.


Decomiso de la Brigada de Fauna de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación al galpón de propiedad de Héctor De Bernardis en Gualeguaychú.

La reglamentación de la caza y el desafío de controlar a los cotos privados

La discusión que se abrió en torno a la Ley 11.184 expone dos cuestiones que no necesariamente encuentran una respuesta común en la autorización de la caza.

Por un lado, productores y sectores vinculados a la actividad rural reclaman herramientas para reducir las poblaciones de jabalíes y ciervos axis, que ocasionan daños económicos, ambientales y problemas de seguridad vial.

Por otro, las organizaciones ambientalistas cuestionan que la caza sea la principal respuesta estatal y advierten que puede generar nuevos impactos sobre la fauna autóctona, además de favorecer una actividad que consideran vinculada al origen del problema.

A esto se suma el cuestionamiento sobre los controles de los cotos privados y las denuncias por presuntas irregularidades dentro de los propios organismos provinciales.

De cara a la firma de la reglamentación, el desafío es doble: ordenar la caza de las especies declaradas plaga y cumplir con el mandato de proteger la fauna autóctona. Pero también aparece una pregunta que atraviesa todo el debate: ¿cómo puede el Estado controlar la expansión de especies invasoras si no logra fiscalizar a los establecimientos que contribuyeron a introducirlas y, según las denuncias, tampoco evita nuevos ingresos?

 

  • Fernando Miguez

    Director Periodístico

    Director Periodístico. Fernando Miguez, periodista con más de 40 años en los medios de Entre Ríos y Argentina

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