La Asociación de Enfermería de Entre Ríos advirtió sobre salarios por debajo de la canasta básica, jornadas extendidas y desgaste mental. Una trabajadora del Hospital San Roque también denunció controles excesivos, cambios de horarios y falta de francos.
La crisis que expuso la renuncia del equipo de otorrinolaringología del Hospital Materno Infantil San Roque, adelantada por Demo Comunicación, sumó nuevos reclamos. Enfermeros y enfermeras de Entre Ríos describieron las condiciones laborales que atraviesan en hospitales y centros de salud: jornadas que se extienden, salarios por debajo de la canasta básica, una demanda creciente y un sistema que, según sostienen, está desbordado.
A las advertencias de la Asociación de Enfermería de Entre Ríos se sumó el testimonio de una trabajadora del Hospital San Roque de Paraná, quien se comunicó con la redacción de Demo Comunicación para visibilizar las dificultades que enfrenta el personal de Enfermería dentro de la institución. La identidad de la enfermera se mantiene en reserva por temor a posibles represalias.
Desde la Asociación de Enfermería de Entre Ríos, su secretario, Ezequiel Ávila, sostuvo en diálogo con Demo que la situación del sector es “crítica” y que el personal soporta esta realidad desde hace aproximadamente dos años.
El dirigente recordó que el 12 de octubre presentaron un petitorio ante las autoridades provinciales, en el que detallaron sus reclamos laborales y salariales. Sin embargo, aseguran que, desde entonces, no recibieron respuestas ni fueron convocados para encontrar una solución.

Ezequiel Ávila – Sec Gral Asociacion Enfermeria de Entre Ríos
Enfermería en Entre Ríos: salarios por debajo de la canasta básica
El punto salarial es uno de los más sensibles del reclamo. Según Ávila, un enfermero que recién ingresa cobra alrededor de 1.100.000 pesos, frente a una canasta básica que ubicó en 1.600.000 pesos.
“A eso se le suman algunos códigos para llegar a un valor de 1.300.000 pesos, pero el sueldo básico hoy de un enfermero es de 239.000 pesos”, detalló.
A ese cuadro se suman deudas que el gremio atribuye al Gobierno provincial. Ávila explicó que los cambios de tramo y el pase de enfermero profesional a licenciado —que representa una mejora salarial de entre 120.000 y 130.000 pesos— llevan años sin resolverse.
“Hay enfermeros que están esperando desde junio de 2024 y los expedientes pasean de oficina en oficina”, señaló.
También se adeudan horarios atípicos y prolongaciones de jornada, es decir, las horas trabajadas por encima de las 160 mensuales. Según el dirigente, los atrasos en esos pagos se extienden “de meses y de años”.
Sobrecarga horaria y más guardias por el mismo sueldo
Otro de los principales cuestionamientos está relacionado con la carga horaria. De acuerdo con Ávila, desde 2026 la Dirección de Enfermería realiza una “mala interpretación” del artículo 19 de la Ley 10.930, que establece jornadas de ocho horas diarias y “hasta 160 horas mensuales”.
“Hoy lo usa como un piso y no como un techo”, cuestionó. Antes, recordó, durante los meses con feriados las horas se descontaban y un enfermero podía trabajar alrededor de 144 horas mensuales. Ahora, aseguró, se exigen aproximadamente 20 guardias por el mismo salario.
En su petitorio, la Asociación y el colectivo Enfermeros Autoconvocados rechazan “la imposición de 160 horas mensuales / 20 guardias”, por considerar que “atenta contra la salud física y mental de los trabajadores, favorece el agotamiento profesional y pone en riesgo la seguridad de los pacientes”.
Por ese motivo, exigen la suspensión de la Resolución 4.908/26 y de toda normativa que utilice la sobrecarga laboral “para compensar el déficit estructural de personal”.
En los centros de salud, además, describen tareas que exceden las responsabilidades propias de la profesión.
“Lo primero que hacen es entregarle la llave y decirle: abrí, cerrá el centro de salud, cortá el pasto, atendé la farmacia, atendé al paciente”, relató Ávila. También mencionó tareas administrativas y la entrega de turnos de laboratorio.

El reclamo de una enfermera del Hospital San Roque
A las denuncias de la Asociación de Enfermería se sumó el testimonio de una trabajadora del Hospital San Roque de Paraná, que se comunicó con la redacción de Demo Comunicación para contar lo que sucede dentro de la institución.
La enfermera pidió mantener su identidad en reserva por temor a posibles represalias. En su mensaje, describió cambios en los diagramas de trabajo, dificultades para acceder a francos y vacaciones, controles sobre el personal y jornadas que, según relató, no contemplan los tiempos de descanso necesarios.
Este es el texto enviado a Demo Comunicación:
¡Hola, Fernando!
Quiero contarte agrandes rasgos
Quienes trabajamos en el Hospital San Roque de Paraná queremos hacer visible una situación que desde hace tiempo se viene viviendo dentro de la institución y que parece no tener solución: el deterioro de las condiciones laborales del personal de Enfermería.
Estamos atravesando un clima laboral cada vez más desgastante, con controles excesivos sobre los trabajadores, situaciones que muchos vivimos como persecución y una falta de equidad en el trato y en las responsabilidades.
Se han modificado horarios y diagramas de trabajo sin contemplar el descanso necesario del personal. Hay compañeros que salen de trabajar a las 22 horas y deben volver a ingresar a las 6 de la mañana, sin respetar un descanso adecuado entre jornadas.muchs gente toma dos colectivo y vive muy lejos tarda hasta más de una hora en volver a sus casas
Tampoco contamos con la libertad de organizar nuestras vacaciones según nuestras necesidades, sino que muchas veces se nos imponen las fechas. Los días francos, que antes podíamos administrar y reservar para situaciones personales o familiares, prácticamente han desaparecido. Hoy pedir un día se convierte en un problema, obligando incluso a recurrir a certificados médicos para poder resolver cuestiones que antes se solucionaban con un franco o cambio de guardia, que ahora tampoco podemos hacer
Todo esto genera agotamiento físico y emocional. Enfermería trabaja con personas, con pacientes que necesitan atención, compromiso y vocación, pero también somos trabajadores que necesitamos descanso, respeto y condiciones dignas.
Nos preocupa especialmente la falta de criterios claros y de controles equitativos en la gestión del personal. Mientras los trabajadores somos constantemente observados y cuestionados, sentimos que quienes tienen responsabilidades de conducción no siempre son evaluados con la misma exigencia, y que determinadas decisiones cuentan con el aval de las autoridades.
No estamos reclamando privilegios. Estamos reclamando respeto, organización, igualdad de criterios y condiciones laborales dignas.
La vocación no puede ser una excusa para exigir cada vez más y ofrecer cada vez menos. No podemos seguir naturalizando el cansancio, la falta de descanso y el malestar de quienes sostenemos diariamente el funcionamiento del hospital.
Detrás de cada enfermero hay una persona, una familia y una vida. También necesitamos que alguien nos escuche.
Hacemos pública esta situación de manera anónima por temor a posibles represalias, pero con la esperanza de que algún medio periodístico pueda darle visibilidad a una realidad que muchos conocen, pero pocos se animan a contar.
El Hospital San Roque necesita que se escuche a sus trabajadores. Enfermería merece respeto.
Dos empleos y poco descanso
La situación salarial obliga a muchos enfermeros a buscar un segundo empleo para llegar a fin de mes. Esto se traduce en jornadas de entre 14 y 16 horas, con consecuencias tanto para los trabajadores como para la atención de los pacientes.
“A nadie le gustaría tener un familiar internado y que un enfermero tenga entre 15 y 16 horas de trabajo encima, porque eso repercute en la atención y en el cuidado del paciente”, advirtió Ávila.
En una actividad en la que un error puede tener consecuencias graves, el cansancio acumulado representa un factor de riesgo. El esquema de horarios en atención primaria, con turnos de 7 a 15 y de 11 a 19, dificulta aún más la posibilidad de tomar un segundo empleo, según explicó el dirigente.
Un sistema de salud desbordado y trabajadores sin contención
La crisis económica también empuja a más personas hacia los efectores públicos. “Hoy el ciudadano no tiene acceso a una obra social, y el que tiene no puede pagar una consulta privada ni la medicación. El único acceso es un hospital público, un centro de salud”, planteó Ávila.
Esa demanda recae sobre el personal de Enfermería, al que definió como “el eslabón principal del sistema de salud”. Según explicó, los trabajadores también absorben la angustia de los pacientes y sus familias.
“Vienen por un control de presión arterial y terminan contándote la vida; el enfermero o la enfermera absorbe toda esa situación, con el desgaste mental que conlleva. No tenemos contención psicológica”, señaló.
A esto se suma otro problema que describen los trabajadores: cuando hay demoras o fallas en la atención por falta de personal, insumos, camas de internación o consultorios, el enojo de los familiares suele recaer sobre quienes están en contacto directo con los pacientes. El personal queda así expuesto a situaciones de tensión y agresión por problemas estructurales que no depende de él resolver.

El petitorio del 12 de octubre y el silencio del Gobierno
El 12 de octubre, la Asociación de Enfermería de Entre Ríos y el colectivo Enfermeros Autoconvocados presentaron un petitorio al gobernador Rogelio Frigerio y a los ministros de Salud, Daniel Blanzaco, y de Gobierno y Trabajo, Manuel Troncoso. En esa presentación formalizaron una serie de demandas y se declararon “en estado de alerta permanente”.
Entre los principales reclamos figuran la incorporación de personal, los pases a planta permanente, salarios dignos por encima de la canasta básica, el pago inmediato de las prolongaciones de jornada adeudadas, el cumplimiento de la Ley 10.930, la convocatoria a la Comisión Asesora y la agilización de los trámites administrativos.
También solicitaron el reconocimiento de la insalubridad con un régimen previsional acorde y la protección del trabajo en salud mental.
A casi un mes de aquella presentación, Ávila aseguró que no hubo respuestas de las autoridades ni avances para resolver los problemas planteados.
“Ninguna respuesta hace más o menos un mes. Casi mañana se cumple un mes que hemos tenido una movilización masiva en todos los departamentos de la provincia. Hemos entregado un petitorio al ministro de Salud, al gobernador y a la Secretaría de Trabajo, y hasta el momento, absoluto silencio y poca voluntad de solucionar la situación de enfermería”, afirmó.
La falta de respuestas oficiales se suma al reclamo de los trabajadores del Hospital San Roque, donde una enfermera decidió comunicarse con Demo Comunicación para denunciar las condiciones laborales dentro de la institución y pidió mantener su identidad en reserva por temor a posibles represalias.
Mientras tanto, los reclamos se acumulan. La renuncia de los cuatro otorrinolaringólogos del Hospital San Roque, las advertencias de la Asociación de Enfermería y el testimonio de una trabajadora de la misma institución exponen distintas expresiones de un malestar que atraviesa a la salud pública entrerriana.
Los trabajadores advierten que el sistema se sostiene sobre el compromiso de sus equipos, pero que las condiciones laborales, los salarios y la falta de descanso ponen cada vez más presión sobre quienes deben garantizar la atención de la población.











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