Brasil vota el domingo 25 de octubre entre dos candidatos que las encuestas separan por menos que su margen de error. El presidente Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), busca un cuarto mandato no consecutivo. El senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), hijo del expresidente Jair Bolsonaro, llega como el más votado de la primera vuelta. El domingo 18 se enfrentaron por primera vez cara a cara, en un debate de la TV Band dominado por acusaciones cruzadas, y una semana antes de la votación nada está definido.
La primera vuelta y la sorpresa de las urnas
El 4 de octubre, con 13 candidatos en competencia, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 por ciento de los votos válidos y Lula el 45,16, según el Tribunal Superior Electoral. En votos, fueron 56.104.503 contra 53.879.538. Las encuestas previas, incluida la última de Datafolha, que daba 45 por ciento a Lula y 42 por ciento a Flávio, anticipaban el orden inverso. Navarro lo describió así: «Las encuestas acertaron con los números, pero se equivocaron de candidato». La periodista explicó que, a su entender, los sondeos «ofrecen un panorama bastante superficial y a veces pueden equivocarse».
Desde entonces, las mediciones muestran una carrera pareja. Datafolha registró el 8 de octubre 49 por ciento para Flávio y 45 por ciento para Lula. El 15 de octubre la diferencia bajó a 47 por ciento contra 45 por ciento, con margen de error de dos puntos. Quaest dio 46 y 44 el día 14, y AtlasIntel había medido 51,1 por ciento y 45,7 la semana anterior, según otras consultoras. El rechazo es similar: según Datafolha, 46 por ciento no votaría a Lula y 44 por ciento no votaría a Flávio, de acuerdo con O Liberal.
Un Congreso que giró a la derecha
La primera vuelta también redefinió el Poder Legislativo. El PL eligió 121 de los 513 diputados federales y, con los senadores que conservan mandato, tendrá 28 de las 81 bancas del Senado desde 2027, la mayor bancada de la Cámara alta al inicio de una legislatura desde la Constitución de 1988. La federación PT-PCdoB-PV obtuvo 88 diputados y la federación União Progressista, 87. Ningún partido tendrá mayoría propia en ninguna de las dos cámaras.
La composición condiciona al próximo gobierno. Esto hace prever a algunos analistas que el PL podría intentar quedarse con la presidencia del Senado, lo que tendría efecto sobre los pedidos de juicio político a integrantes del Supremo y sobre las designaciones presidenciales en ese tribunal.
Dos campañas bajo investigación
Ambos candidatos llegan al balotaje con causas judiciales en su entorno. En el caso de Flávio Bolsonaro, el sitio The Intercept Brasil publicó el 13 de mayo un audio en el que el senador reclama dinero al banquero Daniel Vorcaro, dueño del Banco Master, para financiar Dark Horse, una película sobre su padre. Según el reporte, el pedido fue de 24 millones de dólares (unos 134,4 millones de reales) y se hizo el 16 de noviembre de 2025, un día antes de la detención del banquero. El diario Estadão confirmó con fuentes de la investigación que los diálogos son auténticos, de acuerdo con Tribuna do Sertão. Flávio admitió que pidió el dinero, pero afirmó que no ofreció ventajas a cambio. El presidente del PSD, Gilberto Kassab, calificó el episodio como un desgaste muy grande para la campaña.
En el caso de Lula, la Policía Federal abrió tres frentes de investigación vinculados a su hijo mayor, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, a partir de su relación con el lobista Antônio Carlos Camilo Antunes, apodado «Careca do INSS», según Correio Braziliense. La defensa de Lulinha niega irregularidades. En agosto, Correio da Manhã informó que la aprobación del gobierno era de 48 por ciento y la desaprobación de 50 por ciento en Datafolha.
El debate trasladó esos expedientes a la televisión. Lula reclamó explicaciones por los fondos de la película y Flávio apuntó al caso del INSS. El presidente desafió a su rival a entregar a las autoridades los datos bancarios y telefónicos de ambos y de sus familias, según Emol.
Lo que dejó el debate
Flávio abrió mostrando la palabra «corruPTo» escrita en la palma de la mano, y Lula respondió con la pregunta «¿Ya pediste prestada la motosierra de Milei?». También le atribuyó un voto contrario, en 2009, a ampliar la licencia por maternidad, y sostuvo que con Jair Bolsonaro la inflación era peor. El senador señaló entre el público al exjuez Sérgio Moro, que condenó a Lula en una sentencia luego anulada por irregularidades procesales.
Los analistas no coinciden sobre quién salió mejor. Marcelo Angeletti, CEO de la consultora Chetochine, consideró en Perfil que Flávio cumplió su papel al evitar los hechos con retórica y hostigamiento, y que Lula perdió el control. El columnista Alan Ghani sostuvo en Jovem Pan que el senador estaba mejor entrenado y proyectó cambio frente a un Lula asociado al pasado. João Ricardo Matta, profesor de la Fundación Getúlio Vargas, dijo a Terra que Flávio se mostró más sereno pero que Lula se impuso en los cruces directos, y que el senador buscó tumultuar el debate para que los indecisos no se inclinaran por el presidente. Los columnistas de O Globo, según São Carlos no Toque, le dieron 2,3 sobre 5 a Flávio y 2,2 a Lula. Para el columnista Luís José Bassoli, de Brasil 247, no hubo vencedor. La coincidencia general es que los cruces desplazaron la discusión de propuestas.
Navarro había anticipado, tres días antes, el sentido de ese encuentro. Señaló que Flávio, que primero dijo que probablemente no iría, cambió de posición cuando Lula confirmó su presencia, y que luego intentó presentarlo como alguien que evitaba el enfrentamiento:
«Esa es la estrategia: construir un relato en el que el adversario aparezca como alguien que evita el enfrentamient».
Analítica registró que el propio Flávio admitió que su negativa inicial fue una táctica para provocar a Lula. Para la periodista, el uso de las redes sociales es central en esa disputa:
«La campaña se desarrolla como una disputa permanente por imponer el sentido de lo que ocurre». Navarro agregó que «las redes sociales permiten reaccionar de inmediato, instalar una interpretación de los hechos y condicionar la manera en que el electorado recibe una noticia». También advirtió que «una información puede aparecer a la mañana y, para la noche, haber generado otra reacción, otra declaración y una nueva estrategia».
Alianzas: del centro al balotaje
Tras la primera vuelta, los candidatos que quedaron afuera tomaron posición. El expresidente Michel Temer, del MDB, apoyó a Flávio en una «Declaración a la Nación» en la que leyó el resultado como un deseo de cambio, según Analítica. Romeu Zema, de Novo, también declaró su voto por el senador, según O Povo, y Ronaldo Caiado, del PSD, anunció su respaldo aunque su partido se declaró neutral. Augusto Cury, tercero con 3,4 millones de votos, dijo el 5 de octubre que no apoyaría a ninguno de los dos, según Gazeta SP. La Patilla informó el día 8 un respaldo condicionado a Flávio. Datafolha midió que el 46 por ciento de quienes votaron a Cury, Renan Santos, Caiado o Zema declara su voto por Flávio y el 32 por ciento, por Lula, sin embargo las alianzas están en juego.
Navarro destacó que Temer, expresidente tras el juicio político a Dilma Rousseff, respalda a Flávio, y recordó la trayectoria de Geraldo Alckmin, hoy vicepresidente de Lula, que lo había cuestionado con dureza en un debate, para dar cuenta de estos cambios:
«La paradoja es que quien había cuestionado a Lula con tanta dureza terminó convirtiéndose en su vicepresidente». Para Navarro, ese caso muestra «hasta qué punto las estrategias electorales y las alianzas pueden cambiar de acuerdo con las circunstancias políticas».
Religión, ingreso y territorio
Datafolha muestra un electorado partido en bloques. Entre evangélicos, Flávio lidera 62 por ciento a 29 por ciento, y entre católicos, Lula gana 52 por ciento a 42 por ciento. Entre las mujeres, Lula obtiene 49 por ciento contra 40 por ciento entre los hombres Flávio gana 52 por ciento a 40 por ciento. Quienes ganan hasta dos salarios mínimos votan a Lula (53 por ciento a 38 por ciento), y quienes ganan entre dos y cinco salarios mínimos, a Flávio (55 por ciento a 40 por ciento). Lula lidera en el Nordeste, 61 por ciento a 32 por ciento, y Flávio en el Sudeste, 51 por ciento a 41 por ciento. Todos los datos son de la medición del 15 de octubre, publicada por O Liberal. La semana anterior, la ventaja de Flávio entre evangélicos era de 69 por ciento a 25 por ciento.
«La diferencia no se explica únicamente por la pertenencia religiosa. También tiene que ver con las ideas sobre cómo debe progresar una persona y qué lugar debe ocupar el Estado en su vida», señaló la periodista Leticia Navarro para explicar que dentro de determinados sectores evangélicos, «existe una valoración muy fuerte del esfuerzo individual, el trabajo y la posibilidad de progresar a partir de la propia iniciativa». Desde esa perspectiva, explicó, algunas personas pueden interpretar las políticas de asistencia social como una forma de dependencia, aunque esas ayudas sean fundamentales para familias que no tienen recursos suficientes para alimentarse.
Navarro describió esa diferencia en las propuestas. Lula plantea sostener e incrementar el Bolsa Família, mientras que Flávio apuesta por la iniciativa privada y el emprendimiento. Navarro lo resumió así:
«Son dos formas diferentes de presentar el camino hacia una vida mejor: una pone el acento en la protección social y la otra, en la iniciativa individual y el desarrollo económico». La periodista describió la aspiración de parte del electorado: «Quieren poner un negocio, una verdulería, una florería o un kiosco. Aspiran a construir una vida con mayor autonomía económica y consideran que el Estado debería facilitar ese camino».
La economía en el centro
El costo de vida figura entre las principales preocupaciones de los votantes, según AFP. El Banco Central bajó en agosto la tasa Selic a 14 por ciento, su cuarto recorte consecutivo, y la inflación interanual fue de 4,64 por ciento en junio, sobre el techo de la meta oficial. La entidad atribuyó parte de la cautela a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que elevó el precio del petróleo. BBVA Research proyecta un crecimiento de 2,1 por ciento para 2026 y una inflación cercana a 4,8 por ciento a fin de año. En el debate, Lula reconoció que la inflación es un problema y atribuyó parte de las subas a ese contexto internacional. Según El Economista, el gobierno anunció antes de la primera vuelta un aumento de 15 por ciento en un programa social histórico, con vigencia anterior al balotaje.
El factor externo: Trump, Milei y la sombra de Jair
Jair Bolsonaro no puede competir, pero su situación pesa. Cumple una condena de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado y está inhabilitado para presentarse a elecciones hasta 2060. Cumple la pena en su casa desde marzo por razones de salud, y el Supremo endureció las restricciones después de que escribiera una carta de apoyo a la candidatura de su hijo.
La campaña tiene además una dimensión regional. Estados Unidos aplicó aranceles de 25 por ciento a Brasil, y Lula responsabilizó a Flávio por la medida. En distintos medios circuló la noticia de que Flávio Bolsonaro pidió a Washington postergarlos hasta después de las elecciones. Además, cabe señalar que Javier Milei participó el 25 de julio en San Pablo del lanzamiento de la candidatura de Flávio y once días antes del balotaje ratificó su apoyo en un acto vinculado al trumpismo junto a Eduardo Bolsonaro. La campaña de Lula usó esa cercanía en el debate con la imagen de la motosierra. Para Argentina, que tiene en Brasil a su principal socio comercial, el resultado definirá además el vínculo entre ambos gobiernos.
Lo que se define el domingo
Las mediciones disponibles son anteriores al debate y no permiten medir su efecto. El dato que Navarro considera decisivo es el de quienes no votaron en la primera vuelta:
«Alrededor del 21 por ciento del electorado no fue a votar en la primera vuelta». En la entrevista en Y de repente la noche, Navarro consideró que esa participación pendiente puede ser decisiva: «Es posible que ese electorado termine definiendo la elección. Por eso, ambos espacios tienen que encontrar la manera de llegar a esas personas, despertar su interés y darles razones para participar».
Según los registros, la abstención fue de 21,08 por ciento, unos 33,4 millones de electores, prácticamente igual al 20,95 por ciento de 2022, por lo que la relevancia del dato está en el volumen de votantes a movilizar. Navarro planteó que detrás de esa cifra conviven dos situaciones:
«Hay personas que no fueron a votar por apatía, pero también hay un sector de la población que no se identifica ni con Lula ni con Flávio Bolsonaro». La periodista señaló que «la polarización puede dejar a una parte del electorado sin una representación con la que se sienta cómoda» y planteó que los candidatos deben ofrecer razones para que quienes no se sienten representados crean que su participación puede hacer una diferencia.
«Cualquier apoyo, declaración, actitud o escándalo que salga a la luz puede convertirse en un factor capaz de modificar el resultado» señaló Navarro para concluir que la volatilidad de la campaña impide dar por cerrado el escenario.
Fuente de las declaraciones de Leticia Navarro: entrevista en Y de repente la noche (yderepentelanoche.com.ar).
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