El régimen impulsado por el gobierno de Rogelio Frigerio ofrece exenciones impositivas de hasta 20 años y acumula más de 156 proyectos, según datos oficiales. Sin embargo, cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reflejan una pérdida de empresas y puestos de trabajo, mientras organizaciones advierten sobre la falta de medidas específicas para fortalecer a las pymes.
El gobierno de Entre Ríos, encabezado por Rogelio Frigerio, apuesta al Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones (RINI) como una de sus principales herramientas para atraer capital privado a la provincia. El programa contempla beneficios fiscales de hasta dos décadas y compromisos de inversión por cientos de miles de millones de pesos.
La iniciativa se desarrolla en un contexto de retroceso del número de empleadores y del empleo registrado, tanto en Entre Ríos como en el conjunto del país. Esa situación plantea un interrogante sobre el alcance del régimen: qué impacto tendrán los incentivos sobre la generación de trabajo y en qué medida pueden contribuir a sostener a las pequeñas y medianas empresas, uno de los sectores más afectados por la caída del consumo y el aumento de los costos.
Los datos oficiales difundidos sobre el RINI muestran una cantidad de proyectos superior a la meta inicial. Sin embargo, la mayoría corresponde a ampliaciones de empresas que ya estaban radicadas en la provincia, mientras las cifras de empleo y cierres empresariales reflejan un escenario más complejo para el entramado productivo.

Qué beneficios fiscales ofrece el RINI en Entre Ríos
Según la información publicada en el portal de noticias del Gobierno de Entre Ríos, el Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones contempla exenciones de hasta el 100% durante períodos de entre 15 y 20 años en Ingresos Brutos, Impuesto Inmobiliario, Automotor y Sellos.
El esquema también incluye reintegros energéticos y facilidades de liquidez de caja. Su implementación se vincula con la adhesión provincial al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), establecido a nivel nacional.
De acuerdo con los datos oficiales difundidos por la Provincia, el programa superó la meta inicial de 153 empresas. En uno de sus balances, el Gobierno informó que había 156 empresas inscriptas, con compromisos para generar 2.560 puestos de trabajo y más de 261 millones de dólares en inversiones.
En otras comunicaciones oficiales se mencionaron más de 165 proyectos aprobados y un compromiso de inversión cercano a los 400.000 millones de pesos, con una proyección de aproximadamente 3.000 empleos directos, pero en los hechos concretos son pocas las empresas ya en el régimen.
Las cifras corresponden a distintos reportes y momentos de avance del programa, por lo que deben distinguirse según la fecha y el estado de cada proyecto.
De la aspiracion a un puñado de empresas
La información difundida por el Gobierno provincial identifica proyectos de distintos sectores productivos, industriales, comerciales y de servicios. Entre las empresas mencionadas figuran:
- Calisa, del Grupo Motta, en General Racedo: inversión de 45 millones de dólares en una planta de procesamiento de carne aviar. La empresa cuenta con 670 trabajadores activos, luego de sumar 60 puestos directos en tres meses.
- Metalúrgica Hermann, en Gualeguaychú: inversión de 9.500 millones de pesos para fabricar semirremolques cisterna destinados a Vaca Muerta y la minería, con 60 nuevos empleos directos previstos.
- Aceros ITASA, en Paraná: inversión de 3 millones de dólares para modernizar la producción de piezas de acero especial. Fue la primera empresa en adherir al RINI.
- Cremigal, en General Galarza: inversión de 2.801 millones de pesos para duplicar la capacidad de procesamiento de leche UAT hasta alcanzar los 240.000 litros diarios, con la incorporación de 1.000 paneles solares.
- Internet Services, en Gualeguay: inversión de 1,5 millones de dólares para desarrollar una red de fibra óptica hasta los hogares. Es el primer proyecto de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) con exención de Ingresos Brutos por 15 años bajo el régimen.
- Duval Flores, en La Paz: inversión de 1,51 millones de dólares para instalar un nuevo molino arrocero, con el objetivo de elevar la producción anual de 8.000 a 18.000 toneladas.
- McDonald’s, en Paraná: inversión de un millón de dólares para instalar un local en el predio de la ex Terminal de Ómnibus, con más de 75 puestos de trabajo directos.
- LeoFilm, en Larroque: inversión de 292.000 dólares para ampliar sus líneas de productos.
- CENER (Recup S.A.), en General Galarza: inversión de 105,9 millones de pesos en equipamiento de Estimulación Magnética Transcraneal, con 60 empleos previstos en un plazo de cinco años.
- Sanatorio La Entrerriana, en Paraná: construcción de una Unidad Coronaria de alta complejidad de 75 metros cuadrados, sin un monto de inversión individual informado.
La lista permite identificar proyectos concretos, aunque el detalle publicado en los materiales relevados alcanza a una decena de firmas. Por eso, no representa por sí solo el universo completo de empresas adheridas ni permite establecer el impacto definitivo del programa.
Más ampliaciones de empresas existentes que nuevos emprendimientos
Aunque el RINI superó su meta inicial de adhesiones futura, la composición de los proyectos plantea otra cuestión. Según los datos incluidos en el relevamiento, el 78% corresponde a ampliaciones de empresas existentes y el 22% a nuevos emprendimientos.
Esto significa que la mayor parte de los proyectos identificados apunta a expandir actividades que ya estaban en marcha, en lugar de crear empresas desde cero.
El último balance oficial citado en el relevamiento contabilizó 2.560 puestos de trabajo comprometidos entre 156 empresas. El promedio equivale a unos 16 empleos por firma. Por su parte, los más de 261 millones de dólares comprometidos representan alrededor de 1,7 millones de dólares por empresa.
Ese promedio está muy por debajo de los 45 millones de dólares informados para Calisa, lo que muestra que los montos de inversión se distribuyen de manera desigual y que unos pocos proyectos concentran una parte importante del capital anunciado.
El Gobierno provincial también informó que, entre los proyectos aprobados durante 2025, se había ejecutado el 70% de las inversiones previstas. Sin embargo, para evaluar el resultado del RINI es necesario diferenciar entre las inversiones anunciadas, las comprometidas y las efectivamente concretadas, así como entre los empleos proyectados y los puestos de trabajo creados.

Cierre de pymes en Entre Ríos: 1.212 empresas menos y 13.500 empleos perdidos
Mientras el Gobierno destaca los proyectos alcanzados por los incentivos fiscales, los datos sobre el tejido productivo muestran un deterioro entre las empresas y el empleo registrado.
Según cifras oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) relevadas por las pymes, en Entre Ríos se perdieron 1.212 empresas y 13.500 puestos de trabajo formales desde 2023 hasta junio del período informado. Los datos fueron mencionados por Rafael Vicentín, presidente de APYME Paraná, a partir del análisis de la entidad.
La situación provincial se inscribe en una tendencia nacional. De acuerdo con los registros de la SRT, entre enero y julio de 2026 se produjo una caída neta de 9.682 empresas en el país y se registraron 139.895 trabajadores menos. El promedio equivale a cerca de 1.400 empresas menos por mes.
Solo en julio, el número de empresas se redujo en 948 respecto de junio, mientras que el empleo registrado cayó en 3.485 puestos, principalmente en el comercio y la industria manufacturera.
Otro relevamiento de datos de la SRT, procesados por el Centro de Política Económica Argentina (CEPA) y publicados por Clarín, indica que el país pasó de 512.357 empleadores en noviembre de 2023 a 480.067 en julio de 2026: una reducción de 32.290.
En el mismo período, los puestos de trabajo registrados descendieron de 9.857.173 a 9.419.562, lo que representa una pérdida de 437.611 empleos.
Por su parte, la Secretaría de Trabajo informó que en junio el empleo asalariado cayó un 1,5% interanual, equivalente a unos 147.900 trabajadores menos. La reducción incluyó 121.000 puestos en el sector privado y 30.500 en el público.
En contraste, durante el primer semestre aumentó la cantidad de monotributistas, de 2.190.948 a 2.206.788, al igual que el empleo no registrado.
Por qué las pequeñas empresas son las más afectadas
Los datos de la SRT muestran que la caída en la cantidad de empleadores se concentra especialmente en las unidades productivas de menor tamaño, en particular en el segmento pyme.
Entre los factores señalados por especialistas consultados por Clarín aparecen las dificultades para afrontar los costos en un contexto de menor consumo, la sustitución de producción nacional por bienes importados y los retiros voluntarios. La Secretaría de Trabajo también atribuye parte de la reducción del número de empresas a la debilidad en la creación de nuevos emprendimientos.
Los análisis sobre la evolución nacional del empleo y de las empresas atribuyen parte del deterioro registrado desde noviembre de 2023 a la devaluación y al rumbo económico del Gobierno nacional. La gestión de Frigerio, que adhirió al RIGI, se encuentra alineada con varios de esos lineamientos económicos.
En Entre Ríos, el contraste se produce entre un régimen que otorga incentivos a proyectos de inversión y un escenario en el que numerosas pequeñas empresas afrontan dificultades para sostener sus actividades y conservar puestos de trabajo.
RINI y pérdida de empleo: qué muestran los datos
La comparación entre las cifras del RINI y los registros de cierres empresariales requiere una aclaración: los datos no corresponden exactamente a los mismos períodos ni miden lo mismo. Los proyectos del régimen expresan compromisos y proyecciones, mientras que las cifras de la SRT reflejan variaciones registradas en la cantidad de empleadores y trabajadores.
Aun con esa diferencia, la escala de los datos permite dimensionar el desafío. Los 2.560 empleos comprometidos en el balance de 156 empresas —o los aproximadamente 3.000 proyectados en otras comunicaciones oficiales— representan menos de una cuarta parte de los 13.500 puestos formales que, según el relevamiento citado por APYME, se perdieron en Entre Ríos desde 2023.
La comparación entre las 156 empresas inscriptas para adherirse a futuro en el RINI y las 1.212 que dejaron de existir en la provincia durante el período informado también muestra la diferencia entre los alcances del programa de incentivos y la magnitud del retroceso empresarial.
Existe, además, una diferencia en el perfil de las firmas. Mientras las pérdidas se concentran en unidades productivas de menor tamaño, entre los proyectos identificados por el Gobierno sobresalen inversiones de mayor volumen y actividades vinculadas con la producción avícola, la industria, la minería, Vaca Muerta y otros sectores.
El interrogante es si los beneficios fiscales podrán traducirse en una mejora sostenida del empleo y en un fortalecimiento más amplio del entramado productivo provincial, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas.
Incentivos a la inversión y el desafío de sostener a las pymes
El RINI se presenta como una herramienta para atraer inversiones, ampliar la capacidad productiva y generar empleo en Entre Ríos. Los datos oficiales muestran que el programa superó la meta inicial de adhesiones y que existen proyectos con inversiones relevantes en distintos sectores de la economía provincial.
Sin embargo, el alcance de los beneficios fiscales, que pueden extenderse hasta 20 años, plantea preguntas sobre sus resultados y su distribución. La mayoría de los proyectos identificados corresponde a ampliaciones de empresas existentes, mientras los registros de la SRT reflejan una pérdida de empleadores y puestos de trabajo que afecta especialmente a las unidades productivas más pequeñas.
La diferencia entre los empleos proyectados y los puestos perdidos no demuestra por sí sola que el régimen haya fracasado, porque se trata de indicadores distintos y de períodos que no coinciden. Sí evidencia que los incentivos a la inversión conviven con una crisis del entramado empresarial que requiere respuestas específicas.
La discusión de fondo es si el RINI podrá contribuir no solo a concretar grandes inversiones, sino también a fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, que sostienen una parte central del empleo entrerriano. Por otro lado deja expuesta la falta de politicas al entramadod e los pequeños comercios y pymes que intentan sobrevivir en el marco de la recesión.
Mientras continúan los cierres y las dificultades para mantener la actividad, la evaluación del régimen dependerá de los resultados que pueda mostrar en materia de inversiones ejecutadas, puestos de trabajo efectivamente creados y capacidad para impulsar un desarrollo productivo que alcance a un conjunto más amplio de empresas.












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