La mujer lleva tres semanas postrada en su casa y necesita una intervención quirúrgica para la que todavía no consiguió internación. Su hija, Rosa Cislaghi, denunció que la cambiaron de prestador sin previo aviso y relató a DEMO el recorrido por distintas instituciones en busca de atención.
Una afiliada de PAMI en Paraná lleva tres semanas postrada en su casa con una fractura de cadera que todavía no pudo ser operada. Según relató su hija, Rosa Cislaghi, después de recorrer distintas instituciones de salud, la fecha más cercana para realizar la cirugía sería diciembre, mientras que el regreso al sanatorio donde se atendía habitualmente recién podría concretarse a partir de noviembre.
En declaraciones al programa DEMO, Cislaghi describió la situación como “una odisea” y advirtió que su madre no sería la única afiliada que atraviesa dificultades similares. Según su testimonio, la familia descubrió que la mujer había sido cambiada de prestador médico sin recibir una notificación previa.
Desde entonces, comenzaron a buscar una institución que pudiera internarla y realizar la intervención indicada. Mientras tanto, la paciente permanece en su domicilio, medicada y con movilidad limitada, a la espera de una solución.
PAMI: una caída y dos diagnósticos que no detectaron la fractura
El problema comenzó un jueves al mediodía, cuando la mujer se cayó en su casa. La familia la trasladó de inmediato al Sanatorio Río, donde se atendía habitualmente a través de PAMI.
Sin embargo, al llegar, les informaron que ya no estaba asignada a esa institución, sino que había sido trasladada a otro prestador sin que la familia hubiera recibido un aviso previo.
La mujer fue atendida en La Baxada. Según contó Cislaghi, una radiografía indicó que se trataba de un golpe, por lo que le recomendaron ibuprofeno y otros analgésicos. Esa misma noche, ante los fuertes dolores, la familia decidió llevarla al Hospital San Martín, donde nuevamente le informaron que tenía un golpe.
Pasaron más de diez días con la paciente postrada y con dolor constante. Cuando regresó de sus vacaciones el médico de cabecera, solicitó una resonancia magnética que debía ser autorizada por PAMI.
El estudio confirmó que la mujer tenía una fractura de cadera y necesitaba una prótesis.

De un sanatorio a otro: las dificultades para conseguir internación
Con el diagnóstico confirmado, la familia inició un nuevo recorrido por distintas instituciones para encontrar dónde realizar la cirugía.
Según relató Cislaghi, en La Baxada le entregaron una nota de rechazo porque allí no se realizan intervenciones por fracturas de cadera. Después regresó al Sanatorio Río y acudió a la Clínica La Entrerriana, donde le explicaron que la internación debía contar con autorización de PAMI.
Al consultar en la sede de la obra social, la familia recibió como respuesta que no podían internarla en esas instituciones porque ya no estaba asignada a ellas como prestadoras.
“Es estar paseando con el paciente de un lado para otro para ver que te puedan atender”, describió la hija, al cuestionar las dificultades para encontrar una respuesta después de obtener el diagnóstico.
La cirugía podría realizarse en diciembre
Una de las alternativas es realizar la operación en el Hospital San Martín. Sin embargo, según contó Cislaghi, la demanda de atención es muy alta y el turno más cercano disponible para la intervención sería en diciembre.
La familia también consiguió gestionar el regreso al Sanatorio Río, donde la mujer se atendía habitualmente. No obstante, ese cambio recién tendría efecto a partir del 1 de noviembre.
De acuerdo con lo que le explicaron, el traslado hacia un nuevo prestador puede hacerse efectivo de inmediato, mientras que el regreso al anterior se concreta al comienzo del mes siguiente.
La demora deja a la familia ante una situación difícil: cuenta con un diagnóstico que requiere una intervención, pero todavía no consiguió una internación que permita realizarla en un plazo adecuado.
“Hasta que no consigamos lugar de internación donde ella se pueda atender, no tenemos que moverla de ahí, porque no tiene movilidad”, explicó Cislaghi.

La preocupación por el estado físico y anímico de la paciente
La hija señaló que el tiempo transcurrido sin una solución está afectando a su madre. Además del dolor y las limitaciones físicas, la familia observa un deterioro en su estado cognitivo y anímico, que relaciona con la permanencia prolongada en cama y la incertidumbre.
Cislaghi también manifestó temor por las posibles consecuencias de la demora en el tratamiento, ante la posibilidad de que la fractura evolucione de manera desfavorable.
Consultada sobre la posibilidad de iniciar acciones judiciales o recurrir a la Defensoría del Pueblo, respondió que, por el momento, no saben a dónde acudir y que esperan obtener una solución rápida.

Afiliados de PAMI denuncian cambios de prestador sin aviso previo
Durante las gestiones para conseguir atención para su madre, Cislaghi aseguró que se encontró con otras personas que atravesaban situaciones similares.
Según relató, en el Hospital San Martín la fila de pacientes era “inmensa, infinita”. La mujer vinculó estos casos con los cambios de prestadores que, según su testimonio, se realizaron sin notificación previa a los afiliados.
También destacó que recibió un trato amable por parte del personal de las distintas instituciones por las que pasó, incluidas las trabajadoras de la sede de PAMI en Paraná. Por eso, diferenció la atención de los empleados de las decisiones administrativas que, a su entender, originaron el problema.
“Entiendo que es a nivel Nación todas estas decisiones”, expresó, al referirse a los cambios en la asignación de prestadores.
Hasta el momento, el caso expuesto por Cislaghi no cuenta en el material disponible con una respuesta oficial de PAMI que explique el cambio de prestador, las condiciones de la reasignación o las alternativas ofrecidas para resolver la cirugía.
Qué deben revisar los afiliados de PAMI en Paraná
A partir de lo ocurrido con su madre, Cislaghi advirtió que otros afiliados podrían encontrarse con dificultades similares si desconocen a qué institución están asignados.
Por eso, recomendó comprobar cuál es el prestador vigente antes de necesitar una atención de urgencia, especialmente a quienes se atendían habitualmente en el Sanatorio Río o en la Clínica La Entrerriana.
Según su relato, algunos afiliados podrían descubrir recién al intentar atenderse que fueron reasignados a otra institución, como La Baxada o el Hospital San Martín, sin haber recibido un correo electrónico, mensaje u otra notificación.
El caso vuelve a poner en primer plano las dificultades que puede enfrentar una persona cuando necesita atención médica urgente y su familia desconoce qué institución debe recibirla. Para Cislaghi, la prioridad es que su madre consiga una internación y pueda acceder cuanto antes a la cirugía indicada.












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