La iniciativa autoriza la absorción del Banco de Entre Ríos por el Nuevo Banco de Santa Fe y el traslado de la casa central a esa provincia. Los antecedentes de cierres de sucursales y despidos en el Grupo Petersen generan preocupación entre los trabajadores y en las localidades donde BERSA es la única entidad bancaria.
El Poder Ejecutivo de Entre Ríos envió a la Legislatura un proyecto de ley para autorizar la reorganización societaria del Nuevo Banco de Entre Ríos S.A. (BERSA), agente financiero de la provincia. Según informó APFDigital, la iniciativa ingresó este jueves a la Cámara y establece una fusión por absorción: el Nuevo Banco de Santa Fe será la entidad absorbente y continuadora universal, e incorporará al banco entrerriano y al Banco de San Juan.
El proyecto solicita autorización legislativa para dos aspectos centrales. Por un lado, establece que la entidad resultante deberá continuar prestando, sin interrupciones, el servicio de Agente Financiero y Caja Obligada de Entre Ríos, y asumir todos los derechos y obligaciones pendientes de BERSA. Por otro, pide autorización para que la casa central de la nueva entidad tenga sede en Santa Fe.
El mensaje oficial sostiene que el traslado no afectará la continuidad, la calidad, la capacidad operativa, el nivel de atención ni la cobertura territorial de las sucursales y los cajeros comprometidos en Entre Ríos. También anticipa que la nueva entidad tendrá una denominación social y una identidad comercial que contemplen el arraigo histórico de las tres provincias.
La operación cuenta con una opinión favorable preliminar del Banco Central, aunque para concretarse deberá recibir la aprobación de los órganos societarios correspondientes y la autorización formal de ese organismo.
La Secretaría Legal y Técnica señaló que el Poder Ejecutivo tenía atribuciones para resolver la reorganización en su propia órbita, pero recomendó remitir el proyecto a la Legislatura por su relevancia institucional. El argumento es que el banco cumple una función central para la administración provincial: custodia fondos del Tesoro y paga los salarios y haberes previsionales de los trabajadores y jubilados estatales. Además, el contrato como agente financiero atravesará distintas gestiones de gobierno.

La fusión de BERSA y los antecedentes de cierres y despidos
La iniciativa llega en un contexto de preocupación gremial por las decisiones adoptadas en los bancos que integran el Grupo Petersen. Durante los últimos años, la Asociación Bancaria a nivel nacional denunció cierres de sucursales, despidos y retiros de personal en distintas provincias. Para los trabajadores entrerrianos, la fusión abre interrogantes sobre el futuro de los puestos laborales y la estructura operativa del banco.
Uno de los primeros episodios denunciados por el gremio ocurrió el 7 de enero de 2025, cuando la Asociación Bancaria informó el cierre de la sucursal Comodoro Rivadavia del Banco Santa Cruz y el despido de todo su personal. Según la denuncia sindical, un escribano y representantes de Recursos Humanos llegados desde Buenos Aires notificaron la decisión sin aviso previo ni explicación de las causas. Los empleados tampoco pudieron ingresar a la sede.
Dos meses después, el 19 de marzo de 2025, el Banco de Entre Ríos cerró sus sucursales de Mercedes, Monte Caseros y Paso de los Libres, en Corrientes. Los clientes se encontraron con las puertas cerradas y, de acuerdo con la Asociación Bancaria, alrededor de nueve trabajadores resultaron afectados. El sindicato denunció que se trató de una decisión unilateral y que las cerraduras habían sido cambiadas. La medida también generó preocupación por la continuidad de las sucursales de Capital y Goya.
En marzo de 2026, la Asociación Bancaria anunció un plan de acción frente a lo que calificó como graves incumplimientos del Grupo Petersen en los bancos de San Juan, Santa Cruz, Santa Fe y Entre Ríos. Entre los reclamos mencionó cierres, despidos injustificados y violaciones de convenios laborales.
Pocos días después, el 11 de marzo de 2026, BERSA cerró sus tres sucursales de Rosario. Autoridades del banco llegaron junto a un escribano y personal policial, bajaron las persianas y notificaron el despido de los nueve empleados que aún trabajaban en esas sedes. La decisión sorprendió al gremio porque llegó apenas quince días después de que concluyera un programa de retiros voluntarios con el que la entidad se desprendió de 11 de los 20 trabajadores que tenía en la ciudad. Al día siguiente, afiliados a La Bancaria marcharon hacia una de las sedes del banco. El secretario general de la seccional Rosario, Sergio Rivolta, rechazó la medida, sostuvo que se trata de “una decisión política, no económica” porque las sucursales seguían siendo rentables, y reclamó que el Ministerio de Trabajo dicte la conciliación obligatoria y que se retrotraiga la situación. El dirigente vinculó además la actitud del banco con la ley de reforma laboral y recordó que el gremio ya había denunciado al grupo por un caso similar en el Banco Santa Fe.
En Santa Fe, el gremio denunció despidos sin causa en Rosario y la pérdida de más de 60 puestos de trabajo mediante retiros que, según sostuvo, habían sido presentados como voluntarios, pero fuertemente inducidos. El Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria. En el caso de BERSA, la intervención permitió la reincorporación provisoria de trabajadores desvinculados y la apertura de mesas de negociación.
El 5 de noviembre de 2026, el referente bancario de Comodoro Rivadavia Jorge Uliarte describió la situación como un proceso de “despidos por goteo”. Según explicó, la modalidad incluye ofrecimientos económicos para adelantar la salida de trabajadores, especialmente de quienes están próximos a jubilarse, y la falta de reemplazo de las vacantes, lo que incrementa la carga laboral del personal que permanece en actividad.
Ese mismo día, el Gobierno entrerriano remitió a la Legislatura el proyecto de fusión bancaria. La coincidencia entre la reorganización societaria y los antecedentes de reducción de personal alimenta la incertidumbre de los trabajadores sobre el futuro de la estructura de BERSA.

Cierre del BERSA en la ciudad de Rosario
El Grupo Petersen y la reorganización de sus bancos
El Grupo Petersen tiene su origen en la actividad empresarial de Enrique Eskenazi, ingeniero químico nacido en Santa Fe en 1925, quien comenzó su trayectoria en Bunge y Born y luego pasó a conducir la constructora Petersen, Thiele & Cruz, base del holding.
Con el paso de los años, el conglomerado diversificó sus actividades hacia la infraestructura, la agroindustria, la energía y el sector financiero. En el negocio bancario incorporó el Banco San Juan en 1996, el Banco Santa Cruz en 1998, el Banco Santa Fe en 2003 y el Banco de Entre Ríos en 2004.
Tras la muerte de Eskenazi, en enero de 2025, el grupo continuó bajo la conducción de sus hijos, entre ellos Sebastián y Matías Eskenazi, al frente de distintas unidades del conglomerado.
La fusión proyectada entre los bancos de Entre Ríos, Santa Fe y San Juan representa una nueva etapa en la reorganización de ese esquema financiero. Para la provincia, implica que el agente financiero estatal pasaría a formar parte de una entidad con sede central en Santa Fe.

Cierre de sucursal en Comodoro Rivadavia del grupo Petersen
Qué puede pasar con los trabajadores y las sucursales de BERSA
La principal preocupación de los trabajadores es qué ocurrirá con la dotación de personal cuando se integren las estructuras administrativas y operativas de los tres bancos. Las fusiones pueden implicar la unificación de áreas, la reorganización de funciones y la revisión de sucursales que se superponen territorialmente. En ese escenario, los antecedentes de cierres y desvinculaciones en otras entidades del grupo alimentan la incertidumbre.
El impacto también puede alcanzar a los usuarios. En numerosas localidades entrerrianas, BERSA es la única entidad bancaria y cumple una función esencial para el cobro de salarios, jubilaciones y prestaciones sociales, además de las operaciones comerciales de vecinos y empresas.
Los cierres de Mercedes, Monte Caseros y Paso de los Libres muestran las consecuencias que puede tener la pérdida de una sucursal en localidades donde la entidad constituye una referencia para la actividad económica y financiera. En esos casos, clientes particulares y empresas debieron reorganizar sus operaciones bancarias.
El proyecto enviado por el Ejecutivo promete mantener las sucursales y los cajeros comprometidos en Entre Ríos. Sin embargo, esa garantía deberá traducirse en compromisos concretos sobre la cobertura territorial, la atención al público y la continuidad de los puestos de trabajo.
La discusión legislativa abre una instancia para que los representantes de los trabajadores, los municipios y las entidades intermedias planteen sus preocupaciones y reclamen precisiones sobre el alcance de la reorganización. El futuro de BERSA no se limita a una modificación societaria: también involucra el empleo bancario, el acceso a servicios financieros y el funcionamiento de localidades de toda la provincia.












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