Tras el fracaso de la paritaria, el Gobierno pagará el aumento sin acuerdo, en medio de la reforma previsional y los descuentos por días de paro. Mientras AGMER habla de una adhesión del 75% en el turno mañana, el Consejo General de Educación sostiene que el 80% de los docentes trabajó. La secretaria adjunta del gremio, Lia Finberg, acusa al Ejecutivo de gobernar a fuerza de mensajes mediáticos.
La paritaria docente entrerriana terminó sin acuerdo y con una decisión unilateral: el Gobierno provincial ratificó el 3,5% que había ofrecido y lo pagará por decreto, como complementaria. Los cuatro gremios del frente (AGMER, AMET, SADOP y UDA) rechazaron la propuesta tras consultar a sus bases, y el Ejecutivo informó que no mejoraría la oferta.
La secretaria adjunta de AGMER, Lia Finberg, contó en una entrevista telefónica en Demo que el rechazo fue contundente en los 17 departamentos. Recordó además que la cifra es inferior a la que se había discutido en julio, cuando ya se había rechazado un 4% para septiembre. Según explicó, el gremio advirtió en la propia mesa que la propuesta era insuficiente, pero decidió llevarla igualmente a consulta: los docentes respondieron en asambleas en todas las escuelas de la provincia y dijeron que no.
Un aumento que podría no alcanzar
Para Finberg, el problema no se agota en el porcentaje. El aumento llega cuando ya rige la reforma previsional, que eleva los aportes para los salarios brutos de 3 millones de pesos en adelante, un piso que, advirtió, alcanza incluso a categorías administrativas. A eso se suma la duda sobre cómo se aplicará el aporte solidario en algunos sueldos.
«Probablemente hasta cobre menos», anticipó la dirigente al describir el efecto que tendrá la suma de ambos factores sobre el bolsillo de un docente. Estimó que el 3,5% equivale a unos 25.000 o 30.000 pesos, un monto que, una vez hechos los descuentos, podría dejar el salario igual o por debajo del anterior. Agregó que lo que se otorgue en la paritaria impacta también en los jubilados de la provincia.
Ni el decreto ni la fecha de la complementaria se conocen todavía. «No hemos visto el decreto», señaló.
Los descuentos, un golpe adicional
A la pérdida de poder adquisitivo se suma otro golpe. Finberg denunció que el Gobierno descuenta de manera sistemática los días de paro, por lo que quienes adhieren a las medidas de fuerza resignan una parte del salario que ya consideran insuficiente. Según la dirigente, esa deducción se acumula a los nuevos aportes previsionales y termina de erosionar el ingreso.
La secuencia que describe es de desgaste: medidas de fuerza que no logran una revisión por parte del Ejecutivo, que condiciona los aumentos a una recaudación que, dice el gremio, cae porque los salarios son cada vez más bajos y no hay una política para reactivar la actividad comercial en la provincia. Sobre el endeudamiento docente, Finberg cuestionó que el gobernador Rogelio Frigerio hablara en los medios de líneas de crédito, refinanciaciones y educación financiera. «Nos sobreendeudamos para vivir», resumió: para comer, pagar el alquiler y los servicios.
80% contra 75%: la disputa por el número
El mismo día del paro, el Consejo General de Educación difundió los resultados de su monitoreo digital: según el organismo, ocho de cada diez docentes desempeñaron sus tareas habituales. El comunicado oficial destacó «la voluntad colectiva de proteger el calendario escolar» y agradeció a directivos, docentes y familias que sostuvieron la presencialidad.
Finberg rechazó esa cifra de plano. Recordó que el viernes se realizó un congreso y que el miércoles y el jueves hubo cientos de asambleas en las escuelas, con participación de afiliados y no afiliados, que resolvieron rechazar el 3,5% y avanzar con medidas de fuerza si no había una nueva propuesta. Como no la hubo, dijo, «es mentira que hay un 80% de presentismo». El relevamiento del gremio arroja, en el turno mañana, una adhesión del 75%.
La dirigente propuso además una prueba simple: basta observar el movimiento de cada pueblo o ciudad a las 7, las 7:15 o las 7:30, la hora de ingreso a las escuelas, para notar que algo ocurre cuando no aparece el flujo habitual.
Una política de comunicación
Para AGMER, el número del 80% no es un hecho aislado sino parte de un patrón. Finberg lo vinculó con otros anuncios del Gobierno: el aumento del 3% informado en agosto, que según el gremio ya se había cobrado a principios de ese mes y se había anunciado en julio, y la afirmación de que los salarios le ganan a la inflación. «Uno ve claramente las mentiras del gobierno en cuestión mediática, porque lo vive», sostuvo. Según la dirigente, cada persona que recorre su ciudad sabe que los salarios no le ganaron a la inflación y que en septiembre se cobró lo mismo que en agosto.
El planteo abre un interrogante sobre el rol de los medios. Hay quienes recuerdan que al inicio de la gestión circuló la premisa de que, más allá de que la gestión fuera buena o mala, lo decisivo era cómo se informaba. Si eso es así, los datos oficiales que se replican sin contraste ni análisis cumplen una función política: instalar la idea de que existe un respaldo mayoritario de la docencia al Gobierno y, con ello, restar legitimidad al reclamo.
Qué viene
Según Finberg, el rechazo no es solo de la dirigencia sino «de todos los docentes de la provincia». Las medidas continúan: el paro de esta semana coincide con el del Frente Universitario y, el viernes, la escuela itinerante de AGMER llegará a Concepción del Uruguay, un espacio que el gremio define como lugar de encuentro de las luchas por la escuela pública.
Del lado oficial, el único incremento confirmado es el 3,5% de septiembre. Los tramos ofrecidos para noviembre (1,5%) y diciembre (2%) quedaron sin acuerdo y deberán renegociarse cuando el Gobierno vuelva a convocar a los gremios.












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