Cada vez hay menos pediatras en Entre Ríos: bajos salarios y problemas con las obras sociales

La presidenta de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) regional Río Paraná, Anabela Collazo, advirtió que disminuye el ingreso de residentes a la especialidad y que el interior provincial es el más afectado. En Chajarí, también alertaron por las dificultades para cubrir las guardias pediátricas del hospital Santa Rosa.

La falta de pediatras en Entre Ríos genera preocupación entre los profesionales de la salud. Los bajos salarios, la alta carga laboral, el pluriempleo y los problemas con los pagos de las obras sociales son algunos de los factores que dificultan el ingreso de nuevos médicos a la especialidad y agravan la cobertura de atención, especialmente en las localidades del interior provincial.

El problema volvió a quedar en evidencia el 20 de octubre, durante la conmemoración del Día del Pediatra en Argentina. La fecha recuerda la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), el 20 de octubre de 1911, y fue una oportunidad para poner el foco en una situación que los profesionales advierten desde hace años: cada vez menos médicos eligen la pediatría y las vacantes de las residencias no siempre se cubren.

En diálogo con el programa Demo, conducido por Fernando Miguez por FM Universidad, la presidenta de la SAP regional Río Paraná, Anabela Collazo, describió las dificultades para formar nuevos especialistas. “Ya hace unos años la Sociedad Argentina de Pediatría dice que tenemos una disminución en el ingreso de residentes para la especialidad”, explicó.

Menos residentes y vacantes sin cubrir en pediatría

Según Collazo, la disminución del ingreso a las residencias responde a varios factores, entre ellos las bajas remuneraciones, el pluriempleo y la exigencia de la actividad médica. Como consecuencia, algunas instituciones no logran cubrir todos los cargos disponibles y los médicos recién recibidos optan por otras especialidades.

La referente de la SAP señaló que la situación también se refleja en su propio hospital, donde quedaron vacantes de residencia sin ocupar. Además, advirtió que la disminución no se limita a la pediatría: también se observa una caída en la cantidad de egresados y de jóvenes que eligen estudiar Medicina.

El interior de Entre Ríos, el más afectado por la falta de pediatras

La falta de especialistas tiene un impacto particular en las localidades alejadas de los grandes centros urbanos. Collazo sostuvo que en las ciudades más grandes la cobertura pediátrica está garantizada en mayor medida, mientras que en otros puntos de la provincia las guardias y la atención de niños pueden quedar a cargo de médicos clínicos o generalistas.

La presidenta de la SAP regional Río Paraná describió un escenario atravesado por la inestabilidad laboral y la necesidad de que muchos profesionales trabajen en varios lugares para sostener sus ingresos.

A ese panorama se suman las dificultades de cobro. Según explicó, algunas obras sociales no pagan “en tiempo y en forma”, una situación que también influye en las decisiones laborales de los médicos. “La parte remunerativa no es todo, pero es parte”, sostuvo.

Collazo consideró que es necesario contar con una política de Estado que ordene el rumbo del sector y atienda el agotamiento de los profesionales. La acumulación de empleos y las extensas jornadas laborales, advirtió, dificultan el descanso y terminan afectando la salud de quienes deben garantizar la atención médica.

Menos pediatras también significa menos subespecialistas

La reducción de profesionales que eligen pediatría puede tener consecuencias sobre otras áreas de la medicina infantil. Collazo explicó que esta especialidad constituye la base para continuar la formación en disciplinas como terapia intensiva pediátrica y neonatología.

Por eso, si disminuye la cantidad de médicos que ingresan a pediatría, también puede reducirse el número de profesionales que después se especializan en neonatología, gastroenterología, infectología y otras áreas vinculadas con la salud infantil.

La neonatología es especialmente sensible por su función en la atención de recién nacidos, incluidos los bebés prematuros. En 2022, el pediatra Alejandro Calógero, jefe de la Sala 4 del hospital Materno Infantil San Roque de Paraná, había advertido que no se habían cubierto vacantes de residencias de clínica pediátrica, neonatología y terapia intensiva pediátrica.

En aquel momento, Calógero, quien llevaba más de 30 años en la institución, calificó la situación como alarmante y señaló que la pediatría, en comparación con otras especialidades, “no está bien paga”.

Jubilaciones sin recambio: el riesgo para la atención infantil

Collazo describió un escenario de “cuello de botella”: mientras algunos pediatras llegan a la edad jubilatoria, no siempre hay profesionales jóvenes para reemplazarlos. Al mismo tiempo, la demanda de atención infantil se mantiene o aumenta.

Cuando no hay un pediatra disponible, explicó, la atención puede quedar a cargo de un médico clínico o de familia. Esta situación repercute en la disponibilidad de turnos y en el seguimiento de la salud de niños y niñas, especialmente en materia de prevención.

“Los niños no son adultos pequeños”, remarcó la especialista. También advirtió que los cuidados que no se garantizan durante la infancia pueden tener consecuencias en etapas posteriores de la vida.

Chajarí también advierte por la crisis de las guardias pediátricas

Las dificultades para contar con pediatras no se limitan a Paraná ni a los grandes centros urbanos. En Chajarí, el médico Amado “Tato” Labriola advirtió sobre los problemas para cubrir las guardias pediátricas del hospital Santa Rosa.

En diálogo con Radio Chajarí, durante el Día del Pediatra, calificó el panorama como “una crisis” y explicó que algunos profesionales renunciaron a las guardias y continúan atendiendo únicamente en consultorios.

“Tenemos un panorama muy desalentador para la población de Chajarí y alrededores”, manifestó.

Labriola señaló que, si bien hay numerosos pediatras en la ciudad, muchos no quieren realizar guardias por distintos motivos. Entre ellos mencionó la falta de recursos y de acompañamiento para afrontar una tarea exigente. “Como pediatra estás solo y eso te cansa, te desgasta”, expresó.

El médico también cuestionó la falta de prioridad que, a su entender, las autoridades provinciales otorgan al problema. Afirmó que el reclamo se plantea desde principios de año ante la dirección del hospital, pero que todavía no observa un énfasis suficiente para encontrar una solución.

La atención pediátrica y el derecho a la salud

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacan los avances registrados en la Región de las Américas en la reducción de la mortalidad y la morbilidad infantil, incluidos los descensos en muertes por neumonía, malnutrición y enfermedades prevenibles mediante vacunación.

Sin embargo, ambos organismos también advierten que esos avances son desiguales dentro de los países. La exclusión social y las desigualdades pueden aumentar el riesgo de muerte durante la infancia y afectar el desarrollo cognitivo, emocional y educativo.

La OPS y la OMS sostienen que invertir en la infancia implica garantizar el derecho de niños y niñas a vivir, sobrevivir, desarrollarse, aprender, jugar y participar. En ese marco, la atención sanitaria no se limita a la cobertura de consultas y tratamientos: también debe contribuir al desarrollo integral, con una mirada que contemple las dimensiones físicas, sociales, emocionales y cognitivas.

En Entre Ríos, las advertencias de los profesionales apuntan a un desafío que combina la formación de nuevos especialistas, las condiciones laborales y la distribución territorial de los recursos humanos. La disminución de residentes, las vacantes sin cubrir y las dificultades para sostener las guardias plantean interrogantes sobre cómo garantizar la atención pediátrica en toda la provincia.

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