El personal de enfermería entrerriano denuncia sobrecarga laboral, falta de descanso, pluriempleo y salarios que no alcanzan la canasta básica. Silvia Lubo, de ATE, describe la situación del sector.
Cuando una persona llega a un hospital público, antes que nadie la recibe enfermería. Controla, acompaña, contiene, vuelve a controlar. Es una tarea que no admite distracciones ni errores, porque del otro lado hay una persona enferma. Y hoy, quienes la realizan en Entre Ríos lo hacen, según describen desde el gremio, desde el agotamiento.
«El personal de enfermería, en estos momentos, dentro del sistema de salud, está totalmente sobrecargado», resume Silvia Lubo, representante de los enfermeros de ATE.
Enfermería en Entre Ríos: los servicios, desbordados
La sobrecarga no empieza en la guardia: empieza afuera del hospital. Lubo explica que las obras sociales «no están brindando un servicio acorde a las necesidades» y que, como consecuencia, «la comunidad cae a las instituciones públicas».
El resultado se siente en cada servicio. Hay más pacientes, más pedidos de atención, más tareas por turno, y el primer eslabón de esa cadena es siempre el mismo. «Es el primer contacto que tiene la persona cuando va a las instituciones de salud», recuerda Lubo. Hoy, dice, existe «una alta demanda del sector».

Enfermeros entrerrianos: trabajar sin saber hasta cuándo
Para buena parte del personal, la presión se multiplica por la inestabilidad. Lubo calcula que «entre un 50 y un 60%» de los enfermeros trabaja como suplente o en cargos vacantes que no terminan de regularizarse.
No se trata de situaciones pasajeras. «Hay suplentes que tienen años de antigüedad en la misma situación», cuenta. Años de turnos cumplidos, de rutinas aprendidas, de pacientes acompañados, sin el respaldo de un cargo de planta.
Según la representante, el Estado «no convoca, no hace llamados para planta» y cubre las necesidades de esta manera informal, lo que deja a los trabajadores en una situación «endeble y muy compleja».
Un salario de enfermería que obliga a buscar otro trabajo
En la vida cotidiana del sector, el salario marca el ritmo de todo lo demás. «El salario hoy de un enfermero está por debajo de la canasta básica», afirma Lubo.
Para llegar a fin de mes, el recurso es sumar horas en otro lado. «La mayoría de los enfermeros están con pluriempleo: trabajan en otras entidades o están haciendo hasta de Uber para poder llegar a cubrir la canasta básica», describe.
Es decir: terminar un turno en el hospital y empezar otro, en una clínica o al volante de un auto.
A esa economía de supervivencia se suma una deuda que el personal siente propia. Lubo recuerda que el Ejecutivo se comprometió a abonar las prolongaciones de jornada, esas horas extra que se cubren cuando el servicio lo necesita, pero «hay muchos expedientes dentro del Ministerio de Salud que están parados».
Horas trabajadas que siguen sin cobrarse.

El cuerpo y la cabeza, al límite por la falta de descanso
El pluriempleo tiene un costo que no figura en ningún recibo de sueldo: el descanso.
«El personal de enfermería no descansa las horas necesarias», dice Lubo, «y eso influye en la calidad de atención al momento de prestar el servicio».
La representante insiste en que el desgaste no es solo físico. Habla de un «agotamiento físico y psíquico» que se acumula, y subraya algo que, a su criterio, no se está teniendo en cuenta: «el cansancio y la sobrecarga».
En una profesión de precisión, advierte, ese agotamiento no solo afecta a quien lo padece. También alcanza al paciente.
Resolución 4908: «Un mes sin sueldo»
En ese contexto aparece el motivo de la nota: una nueva normativa que, según denuncia ATE, suma cargas a un sector que ya no tiene margen.
La Resolución 4908 del Ministerio de Salud reorganiza la planificación de turnos, y el gremio sostiene que implica dos guardias más por mes para cada agente.
Lubo lo traduce a la escala de un año: «A fin de año, enfermería termina trabajando un mes sin sueldo», porque al sumar todas las guardias agregadas, esas horas no se pagan.
Es un cálculo del gremio. El Ministerio, por su parte, defiende la resolución como un modo de dar equidad y transparencia en la asignación de turnos.
Por eso el reclamo, aclara Lubo, no es nuevo: es un pedido que se hace «desde el principio de año» para que se dé marcha atrás.
Enfermería mantiene el reclamo: alerta, asambleas y posibles retenciones
Mientras tanto, el sector no baja los brazos.
«Estamos en estado de alerta, seguimos con asambleas en los lugares de servicio y también posibles retenciones dentro de la atención», anticipa Lubo.
Y deja una reflexión dirigida a quienes están del otro lado del mostrador: «La población en general no dimensiona la gravedad de todo esto» hasta que le toca pasar por un hospital público y ver, de cerca, lo que se vive.
No es solo enfermería, subraya: es «todo el sistema de salud».












Deja una respuesta